Crónica Beavertown Extravaganza 2017

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Crónica Beavertown Extravaganza 2017

trappero@cervezame.com

Hablar de un festival parece fácil, pero lo primero que debo confesar es que este fue mi primer festival internacional de cerveza; por lo tanto mi punto de vista no está sugestionado por anteriores experiencias salvo las nacionales. Aclarado esto entraremos a explicar en qué consistía este Extravaganza organizado por Beavertown en pleno corazón de Londres.

El festi estaba dividido en dos sesiones, viernes y sábado, a las que se podía acudir por separado y cuyo coste era de 55 libras cada sesión incluyendo el vaso y barra libre hasta que el cuerpo aguante con 3 generosas naves industriales comunicadas entre sí albergando cientos de grifos listos para la acción.

Se pinchaban barriles de marcas como Dogfish Head, Three Floyds, Other Half, Firestone y tantas otras cerveceras de prestigio mundial que se intuía un fin de semana de altas graduaciones. Con más de 500 cervezas diferentes para catar la tarea se antojaba titánica.

Empezamos destacando las kilométricas colas tanto en Other Half, Omnipollo, Cloudwater y Trillium (con más de una hora de espera en algunos momentos) Nosotros conseguimos probar un par de referencias de Other Half aprovechando un momento en que se dispersó la cola, imagino que la de los baños aumentaría en ese mismo instante. Ya que hablamos de los baños cabe destacar la buena organización en este aspecto: muchos retretes disponibles y varias zonas bien acondicionadas para ello repartidas por todo el festival. También en el aspecto de lavar los vasos había suficientes puntos donde realizar un enjuague sin apenas esperas. También a destacar que si se te rompía el vaso, algo habitual cuando vas chufa, te lo reponían sin coste adicional. Volvamos a las colas, me sorprende que la gente se quedase inerte en las colas anteriormente citadas y mientras cerveceras de la talla de Cigar City, Bell´s, The Lost Abbey, La Casita, Lervig, Modern Times etc estaban prácticamente vacias. Por supuesto como buenos borrachos profesionales dimos buena cuenta de ellas y probamos todo lo que nos permitió nuestro hígado. Cuando se avistaba la borrachera allí estaba la zona salvavidas de restauración (Food Trucks y puestos) para hacer base en el estómago y renovar las ansias del beer hunter. Puestos de comida de todo tipo: donuts dulces y salados, bocadillos, pulled pork, pollo cajún, opciones veganas y tantos otros manjares con precios parejos a lo que podías encontrar en la calle (se podía comer por menos de 10 libras divinamente) Un claro acierto por parte de la organización.

El viernes transcurrió de manera fluida con mucha cerveza en todos los stand y rotación continua. El síndrome de Stendhal cervecero se adueñaba de nosotros; Candyland en forma de birra podría decirse.

A última hora empezaron a aparecer los primeros carteles de Sold Out. Pero como estábamos como Las Grecas no le dimos importancia y nos fuimos con ganas de volver el sábado con las transaminasas renovadas.

A destacar en positivo el trabajo de los muchos voluntarios que atendía tanto los grifos como los temas organizativos permitiendo con ello que los brewers (que allí estaban) pudieran circular por el festival y relacionarse con sus fans.

El sábado entramos por la puerta con ganas de bebernos hasta los carteles. Nuevamente colas kilométricas en las birras americanas y europeas antes citadas. Volvimos a repetir estrategia y nos pusimos el mono de trabajo acudiendo a todos los stand sin hacer colas. Birrotes de Wakelfield, Casita, la colaboración internacional 7 Rainbow, (probamos todas haciendo un bucle en la cola porque somos así de amantes de las melopeas fáciles).

El que se obcecó en hacer espera cual concierto de Justin Beaver se perdió gran parte del festi porque el sábado se avecinaban problemas. Muy pronto se acabaron las birras más codiciadas y empezó el despliegue hacia las demás cerveceras; ahora si empezaban los tumultos en todos los stand y boom estalló el drama… Carteles de sold out y cierre de puestos. A casi tres horas del cierre no quedaban birras. Gran fallo de la organización que primero intento paliar la tragedia con sus propias cervezas (Neck oil y Gamma Ray) en todos los puestos indicando en los carteles frases como “descubre que birra es” o “mistery ipa” lo que hizo que el personal se cabrease aun más y empezasen las broncas. La organización se vio obligada a reconocer que se trataba de sus propias cervezas confirmado el desastre organizativo. Pero la gente tenía sed y había pagado una barra libre así que también se empezaron a agotar las beavertown lo que provocó indignación general.

Por lo que pudimos saber a través de nuestras fuentes fue un claro problema de previsión: se pidieron 120 litros de cerveza por marca; ni más ni menos, por lo tanto se quedaron MUY cortos a sabiendas de que, especialmente el sábado, llevaba meses colgado el cartel de no hay billetes. Es inaceptable por lo previsible de la situación. Y aunque valoramos el intento de tapar el tema con sus series regulares nadie se cruza Europa para beberse a cubos una APA y una Saison que puedes encontrar todo el año en España. Aquellos que solo fuesen el sábado y no aprovecharon la primera hora se fueron del festival realmente estafados.

Entendemos que es la primera edición de este festival y que hay cosas que mejorar. Pero siendo un festival que tiene potencial para convertirse en un referente a nivel europeo la imagen de puestos vacíos de birra mucho antes de tiempo es muy perjudicial. Esperamos que tomen buena cuenta de ello en el futuro y sean un poco más generosos con los pedidos por respeto a la ilusión de sus seguidores.

Los festivales los hace la gente y el grupo humano con el que fuimos a este festival es de los más grandes que se puede encontrar hoy en día: enormes las chicas de Mil y una cervezas, no os perdáis sus fotos y videos del festival, Nacho de Octopus Garden se comportó como un campeón aguantando nuestro ritmo de beber, David Gago por sus rutas programadas aunque nadie las leyese, Bobby por seguir en pie con su borrachera mítica, Rubén Gallar por su continuo descojone, David Mateo con su cariño para todos siempre pendiente y su señora Itziar por aguantarle, Estornudo y sus malas ideas que nos hacen reir, Rubén de Brew Wild Pizza Bar por tener una sonrisa eterna casi igual que su apetito y por ultimo mi compadre Israel que a pesar de sus flojeras por la edad sigue siendo un auténtico beer hunter de la vieja escuela y se hace querer por todos, eso si, no le deis más Cask que su cuerpo no lo digiere y se pone de mala leche.

Gracias a todos por hacer del viaje una aventura y del grupo una familia. También quiero agradecer a todos los que se acercaron a saludarnos cuando nos reconocieron del Facebook. Grandes momentos para ponerse cara. Un abrazo de oso para todos y nos vemos en el Extravaganza 2018 si el craft quiere. En breve mi socio calvo os hará llegar la crónica del viaje. CON DETALLES ESCABROSOS.

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Comentario
  • Pablo
    Responder

    Arduo en deseos de conocer esos “detalles escabrosos” y claro está, decir que me gustaría haber ido, pero cuando comprasteis los billetes, aun no nos conocíamos!

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